¿Por qué nos enganchamos a relaciones que no nos hacen bien?

por | apego, Dependencia emocional, relaciones, relaciones tóxicas, terapia individual

Hay un momento, seguramente porque ya lo has intentado muchas veces, lo has hablado con tus amigos, lo has meditado y lo has pensado por arriba y por abajo, en el que te das cuenta de que la relación en la que estás no te está haciendo bien.

Y sabes en tu interior que no es ahí.

Y aun así, te cuesta bastante soltar y dejar esta relación de pareja.

Y que te pase esto puede generarte mucha confusión, porque no es que no lo veas o que necesites saber más, porque ya ves perfectamente lo que te está pasando, pero hay una parte de ti que no puede irse.


¿Por qué cuesta tanto salir de ahí?

La respuesta que te voy a dar no tiene que ver con que seas débil o incapaz de separarte.

Tiene que ver con algo mucho más profundo, que es tu historia personal y emocional.


Lo que se activa en ti cuando estás con tu pareja es tu historia emocional

Esto es importante porque describe con claridad qué nos pasa cuando nos relacionamos con una persona y no logramos separarnos a pesar de estar mal.

Cuando nos relacionamos con una persona —en este caso hablamos de parejas, pero también pueden ser amigos o compañeros de trabajo— y etiquetamos esa relación como una relación tóxica o como un apego emocional fuerte, solemos pensar que lo que hace que estemos tan enganchados es la otra persona.

Por cómo nos habla.
Por cómo nos trata.

Y sí, claro que esto influye, porque esto es lo que diferencia una relación con un apego sano de una que no lo tiene: el buen trato, el respeto, el cuidado.

Pero hay algo muy importante a lo que prestar atención, y es observar qué despierta en ti esta relación.


Hay personas que llegan a tu vida y te mueven muchísimo, mucho más que otras.

Y te preguntas:
“¿Esto qué es? ¿Qué me está pasando?”

Y habitualmente —y esto es algo que veo mucho en consulta, tanto presencial como online— esas personas que tanto nos mueven no suelen ser las más disponibles, ni las más sanas, ni las que más nos van a cuidar.

Pero sí son las que conectan con algo muy profundo de nuestros vínculos afectivos.

Y ahí es donde empieza el enganche.


Porque cuando alguien te activa emociones como:

  • La necesidad de ser elegido o elegida
  • La sensación de incertidumbre
  • El miedo a perder
  • La intensidad emocional

muy probablemente no estás viviendo esta relación solo desde el presente.

Esto que sientes está tocando heridas emocionales antiguas.

Heridas que tienen que ver con:

  • Sentirme suficiente o no
  • Sentirme visto o ignorado
  • Sentirme elegido o en espera
  • Sentirme seguro o en alerta

Por eso, aunque sepas racionalmente que esta relación no te conviene, algo dentro de ti se quiere quedar ahí y te mantiene enganchado o enganchada.

Esto que sientes no es solo atracción.

Es que algo dentro de ti reconoce todo esto.

Algo de todo esto te resulta familiar, conocido, aunque sea a un nivel inconsciente.

Tu cuerpo, tu sistema nervioso, resuenan con este tipo de vínculo.


Y de aquí derivan los patrones relacionales.

Algo de lo que estás viviendo ahora se parece a algo que ya viviste o a algo que te faltó.

Por eso suelen ser relaciones que empiezan con mucha intensidad, pero acaban generando ansiedad, dudas y desequilibrio.


¿Cómo son los patrones relacionales y por qué repetimos ciertos vínculos?

Los patrones relacionales son formas de vincularnos que aprendimos muy temprano, normalmente en la infancia.

No los elegimos de forma consciente, sino que se nos quedan grabados.

Y después, sin darnos cuenta, tendemos a repetirlos en nuestras relaciones adultas.

Pero no siempre los repetimos igual.

A veces buscamos lo mismo que vivimos.
Y otras veces, justo lo contrario.

Pero en los dos casos seguimos dentro del patrón.


Cuando repites lo familiar

Este es el más fácil de reconocer.

Si creciste con ciertos tipos de vínculos afectivos, es muy probable que te sientas atraído o atraída por personas que generan sensaciones similares.

Por ejemplo:

  • Si tuviste padres ausentes emocionalmente, puede que te atraigan personas frías, poco disponibles o difíciles de alcanzar.
  • Si viviste amor condicionado (“te quiero si te portas bien”), puede que busques relaciones donde tengas que esforzarte para ser elegido.
  • Si hubo inestabilidad emocional, puede que te enganches a relaciones intensas, imprevisibles o caóticas.

Y te preguntarás: ¿por qué pasa esto?

Porque lo familiar, aunque duela, tu sistema nervioso lo reconoce como amor.


Cuando buscas lo contrario

En este caso, no buscas lo familiar, pero sigues repitiendo la misma herida emocional.

Por ejemplo:

  • Si tuviste padres ausentes, puede que busques parejas muy presentes y acabes dependiendo de ellas.
  • Si tuviste falta de límites, puede que busques personas muy estructuradas o controladoras.
  • Si viviste inseguridad emocional, puede que necesites constantemente confirmación, atención o validación.

Aquí no repites la forma, pero sí la necesidad profunda.

Cierre

Entender todo esto no es para juzgarte.

Es para empezar a comprender qué te pasa y desde dónde te estás vinculando.

Porque cuando empiezas a ver con claridad qué se activa en ti,
algo empieza a cambiar.

💛 Y si sientes que esto te está pasando y quieres trabajarlo, puedes escribirme o reservar una sesión conmigo. No tienes que hacerlo solo o sola.

Laura Folch Solé

Te ayudo a mejorar la relación que tienes contigo y con los demás, para construir felicidad en tu vida.
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Información sobre política de cookies.