El sentido profundo de tu malestar: Cómo el enfoque humanista integrativo repara las heridas de la infancia y libera los introyectos familiares.

por | bloqueo emocional, caracter, carencias afectivas, carencias de la infancia, coraza muscular, crecimiento personal, relaciones, terapia individual, vinculos

De la niña que sobrevivió al adulto que vive en paz.

Habitualmente, solemos iniciar un proceso terapéutico para solucionar algo roto en nuestro interior. Un dolor que suele pulsar fuerte que nos da a entender que hay algo que está mal en nosotr@s.

Probablemente no se trate de arreglar nada roto, sino de desactivar los patrones de supervivencia que, aunque nos sirvieron en el pasado, hoy nos generan malestar y dudas.

Escribiendo este texto, me viene a la mente una frase de un profesor de psicología transpersonal que decía: la herida se creó en relación y se sana en relación. ¡Qué razón!

¿Por que repetimos aquello que nos duele? la respuesta suele estar en la infancia.

Cuando éramos pequeños, creamos un carácter como una armadura para asegurar el vínculo y la pertenencia. De niños teníamos unas necesidades básicas y cuando estas no se cubrieron suficientemente bien, se generó una herida ( miedo al abandono, sensación de no ser suficiente, etc.)

Pero ojalá sólo fuera eso.

Cargamos, también, con los introyectos familiares: esas voces internas que nos dicen cosas como » debes de ser perfecta», «no puedes pedir ayuda» o «es de débiles mostrar emociones».

Estos mandatos que hemos asumido inconscientemente por muy buenas razones, nos aleja de quienes realmente somos.

Y la armadura de la que te hablo la llevamos literalmente en el cuerpo, en forma de maya o coraza muscular, y a esto le llamamos defensa. Las defensas también las tenemos en el cuerpo, en la musculatura.

Una defensa muy necesaria para estar en el mundo, sobretodo cuando éramos niños y teníamos si o si que adaptarnos a nuestro entorno aunque el precio que pagamos fue desconectarnos de nosotros y nuestras necesidades.

Entonces, el conflicto surge porque, hoy, como adultos enfrentamos los retos de la vida ( pareja, trabajo, cambios ) reaccionando desde la niña o el niño herido con sus viejas estrategias de defensa.

El resultado es que sientes que respondes con miedo y desproporcionadamente.

Tanto en los procesos individuales como en los talleres o procesos grupales indagamos y exploramos para hacer consciente ese dolor y sufrimiento del niño o niña que fuiste, y también, esos introyectos para descubrir todo el sentido que tienen en tu historia y en tu vida.

¿Para qué? para darle a este niño o niña la seguridad y validación que le faltó.

Entrando en contacto con tu niña y niño interior y dándole la mano desde la o el adulto que eres.

Este proceso que te cuento es extremadamente transformador e integrador. Y cuando se da, no volvemos a ser los mismos.

Te dejo una reflexión que me hago a menudo: ¿Quién está respondiendo a mis problemas o dificultades de hoy, mi adulta, la niña/o, o la voz de mis padres?

Nos dejo reflexionando.

Si sientes que es el momento de responder desde tu adult@, te invito a iniciar tu proceso de acompañamiento. Agenda tu sesión AQUI

Laura Folch Solé

Te ayudo a mejorar la relación que tienes contigo y con los demás, para construir felicidad en tu vida.

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